Stanley.guru ¿Por qué decidí automatizar el "teatro corporativo"?
Autor: Adrian Solca ·
Últimamente parece que todo el mundo tiene una opinión sobre el Diseño. Especialmente la gente que nunca ha tenido que resolver un flujo complejo o entender por qué un usuario abandona un carrito de compra. El mito actual es que, como la IA puede generar una imagen en tres segund

Últimamente parece que todo el mundo tiene una opinión sobre el Diseño. Especialmente la gente que nunca ha tenido que resolver un flujo complejo o entender por qué un usuario abandona un carrito de compra. El mito actual es que, como la IA puede generar una imagen en tres segundos, los Diseñadores ya no somos necesarios.
Esta idea nace de una confusión profunda. Si crees que el valor de un Diseñador es “dibujar pantallas”, entonces tienes razón: eres reemplazable. De hecho, un estudio de OpenAI y la Universidad de Pensilvania (2023) señala que las tareas técnicas de los diseñadores web y de interfaces tienen una exposición de casi el 100% a la automatización.
Pero el Diseño no es el dibujo. El Diseño es el plan. Es la capacidad de entender un problema de negocio y proponer una solución que no solo se vea bien, sino que funcione y sea ética.
El plomero y la fuga de agua
Me gusta explicarlo con una analogía simple: pensar que la IA reemplaza al Diseñador es como creer que porque puedes comprar una llave inglesa en la ferretería, ya no necesitas a un plomero cuando se revienta una tubería. La herramienta no sabe dónde está la fuga ni por qué se rompió; eso solo lo sabe el profesional con experiencia.
El problema es que muchas organizaciones viven en lo que yo llamo el “teatro corporativo”. Ese lugar donde se llenan calendarios con juntas infinitas y se usan metodologías como si fueran religiones, pero nadie toma una decisión real.
Por qué creé a Stanley
Si el mundo corporativo está tan convencido de que nuestra disciplina se trata solo de “apretar botones” en una herramienta, decidí llevar esa lógica al siguiente nivel. Si el Diseño se puede automatizar, entonces la gestión de producto —que muchas veces se reduce a decir “esto no es prioridad” o “hay que ver los datos”— también debería poder hacerse con un bot.
Así nació Stanley.guru.
Stanley es un espejo incómodo. Es una sátira de esas figuras que se esconden detrás de términos complejos para no tomar responsabilidad. Si un algoritmo sencillo puede darte las mismas respuestas que recibes en una reunión de tres horas, el problema no es la tecnología; el problema es que hemos dejado de aportar criterio humano.
Los datos no mienten. Las empresas que realmente integran el Diseño en su estrategia crecen mucho más rápido. Según el reporte The Business Value of Design de McKinsey, estas compañías logran retornos para sus accionistas hasta un 32% más altos.
Pero ojo: no es porque sus botones sean más brillantes. Es porque usan el Diseño para mitigar riesgos, ahorrar costos de desarrollo y entender qué problemas vale la pena resolver antes de gastar un solo peso en código.
Para los Diseñadores, la salida no es pelear contra la IA. Como bien dice el académico Ben Shneiderman en su propuesta de Human-Centered AI, el futuro no es que la máquina nos reemplace, sino que usemos “superherramientas” para amplificar nuestro juicio.
Si quieres dejar de ser un ejecutor y empezar a ser un estratega:
Detecta el teatro: Si tus tareas diarias las podría hacer un bot sin que nadie note la diferencia, automatízalas tú mismo y usa ese tiempo para pensar en el negocio.
Cuestiona el impacto: No entregues píxeles, entrega resultados. Si no sabes cómo tu empresa gana dinero, estás en desventaja.
No pidas permiso: Toma la responsabilidad radical de tus decisiones. La IA no tiene ética ni puede hacerse cargo de un error; tú sí.
Juega con el futuro (o algo así)
Si tienes curiosidad de ver cómo luce el “futuro” de la gestión de productos si seguimos por el camino de la irrelevancia, date una vuelta por Stanley.guru.
Pruébalo, juégalo y compártelo con ese Product Manager o Product Owner que siempre te da respuestas ambiguas. Quizás descubras que Stanley ya está trabajando en tu oficina y no te habías dado cuenta.
Al final, si vamos a ser reemplazados por una máquina, al menos que sea una que tenga mejor sentido del humor que nosotros.
Felices trazos.
P.D. Si este tema de la automatización y el “teatro de la IA” te dejó pensando, escribí un libro que profundiza justo en eso: “Estrategas de la Intención”. Se trata de cómo despertar nuestro criterio humano frente al avance de la Inteligencia Artificial. Ya hay varias personas dejando sus reseñas en Amazon y me encantaría saber qué piensas tú. Lo puedes encontrar aquí mismo.