La empatía es más de lo que tu crees que es

Autor: Adrian Solca · 2026-06-01

La pantalla del proyector muestra el dashboard. Números rojos. Una caída del 12% en la conversión del checkout durante el último trimestre. En la junta, las mentes analíticas se activan. Alguien sugiere “optimizar el funnel”. Otro murmura “necesitamos IA pa

La empatía es más de lo que tu crees que es

La pantalla del proyector muestra el dashboard. Números rojos. Una caída del 12% en la conversión del checkout durante el último trimestre. En la junta, las mentes analíticas se activan. Alguien sugiere “optimizar el funnel”. Otro murmura “necesitamos IA para personalizar la oferta”. Se habla de A/B testing, de cambiar el color de un botón, de reescribir el copy. Se planea una reunión para planear las siguientes reuniones.

Nadie en esa sala, con sus salarios sumando miles de dólares por hora, hace la pregunta más simple y rentable de todas: ¿hablaste con una de las personas que abandonó el carrito?

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Vivimos ahogados en un océano de datos, convencidos de que la verdad se esconde en un gráfico de Looker o en una tabla de Power BI. Hemos invertido millones de dólares en la infraestructura para capturar el qué, pero hemos atrofiado el músculo para entender el porqué. Y ese porqué es donde se esconde la rentabilidad o la sangría de tu P&L.

Por eso insisto tanto en esta idea, el núcleo de mi libro Estrategas de la Intención:

La empatía es un radar biológico para detectar la fricción cognitiva que los datos fríos no comunican.

Vamos a desmontar esa frase, porque no tiene nada de cursi y todo de financiero.

El Costo de la Fricción Cognitiva

La “fricción cognitiva” no es un término académico etéreo. Es el cliente que no entiende tu facturación y decide cancelar el servicio. Es el usuario que no encuentra cómo resetear su contraseña y se va a la competencia. Es el equipo interno que pierde dos horas a la semana lidiando con un software de reportes mal Diseñado. Es dinero. Es tiempo. Es reputación. Tu dashboard te dirá que tuviste un 3% de *churn*, pero no te contará la historia de frustración detrás de ese número.

Llamamos “soft skill” a la única habilidad que te puede decir por qué tu inversión de un cuarto de millón de dólares en una campaña de marketing se está yendo por el drenaje en el último paso del proceso. Es un lujo que ninguna empresa en Latinoamérica se puede permitir.

Los datos masivos son excelentes para detectar patrones a gran escala, pero son terriblemente miopes para diagnosticar las causas humanas. Un dato te dice “la gente se cae aquí”. La empatía, aplicada a través de una simple conversación o una observación directa, te dice: “la gente se cae aquí porque el botón de ‘continuar’ parece un anuncio publicitario y tienen miedo de hacer clic”. ¿Cuál de las dos observaciones te permite actuar con precisión quirúrgica en lugar de gastar presupuesto a ciegas?

Un Radar, No un Sentimiento

Piensa en la empatía no como sentir lo que el otro siente, sino como un instrumento de diagnóstico. Como el estetoscopio de un doctor. El médico no se contagia de la enfermedad para entenderla; usa una herramienta para escuchar las señales que el cuerpo emite y que no son visibles a simple vista. Tu cliente emite señales constantemente: en su lenguaje corporal durante una entrevista, en el suspiro de frustración cuando una app no carga, en la forma en que describe su problema usando una analogía casera.

Esas señales son datos cualitativos de altísima fidelidad. El problema es que tu organización probablemente no los está capturando. Peor aún, puede que los esté despreciando activamente por no venir en formato de hoja de cálculo. Esto es un error estratégico garrafal que, como demuestra el índice de valor de negocio del Diseño de McKinsey, deja a las empresas que ignoran el Diseño y la investigación de usuarios muy por detrás de sus competidores en crecimiento e ingresos.

El trabajo de un líder no es tener todas las respuestas. Es construir el sistema que las encuentra. Y un sistema que se basa únicamente en datos cuantitativos es un sistema con un punto ciego gigante. La empatía es el complemento necesario para tener una visión completa. De hecho, es algo que, como ya he tocado antes en La Empatía como Sensor de Rentabilidad, separa a los equipos que ejecutan de los que solo reaccionan a los tumbos del mercado.

La IA No Te Va a Salvar (Todavía)

“Pero Adrián, ¿no puede la IA analizar los sentimientos en los comentarios o transcribir las llamadas a soporte para encontrar estos insights?”

Sí, puede. Y es útil. Pero la IA, por ahora, sigue siendo una herramienta de análisis de patrones sobre datos que ya existen. No puede sentir la duda en la voz de una persona antes de que la verbalice. No puede notar la tensión en una sala de juntas cuando se presenta una idea que, aunque lógicamente sólida, culturalmente es inviable. La IA no tiene un cuerpo, no entiende el contexto no explícito, ese universo de información que los humanos procesamos de forma casi instantánea y que el gran Daniel Kahneman explicó en su obra, Thinking, Fast and Slow.

Tu ventaja como líder no es competir con la IA en la velocidad de procesamiento, sino en la profundidad del juicio. Y el juicio se nutre de una comprensión completa de la realidad, no solo de su reflejo numérico. Tu trabajo es aplicar criterio a la información que tienes. Y la información más valiosa sobre la fricción de un cliente o el bloqueo de un equipo a menudo no está en un sistema, sino en una conversación pendiente.

La próxima vez que veas un número rojo en un dashboard, resiste el impulso de correr a “optimizar”. Levanta el teléfono. Agenda una llamada con un cliente real. Pídele a un Diseñador de tu equipo que te muestre las grabaciones de las últimas 5 pruebas de usabilidad. Ve a sentarte junto al equipo de soporte por una hora.

Te garantizo que lo que descubrirás en esa hora tendrá un impacto más duradero y rentable que cualquier análisis de datos hecho en el vacío. Ese es el paso de ser un mero gestor a convertirte en un estratega de la intención, un arquitecto de decisiones.

Si esta forma de pensar sobre el valor y el riesgo resuena contigo, es el núcleo de lo que exploro a profundidad en mi nuevo libro, Estrategas de la Intención, ya disponible en Amazon México y también en Amazon US.

Felices trazos.

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